Por:
Jorge Luis Cruz Pérez
La
investigación educativa parte de supuestos epistemológicos, esto es, supuestos
teóricos referidos al conocimiento científico, al conocimiento verdadero, lo
que orienta al investigador en la elección de una teoría general, particular y
específica en la problematización del objeto a investigar, para posteriormente
definir los procedimientos metodológicos, las estrategias técnicas para conocer
la realidad y los instrumentos con los que se pretende recoger la información.
Cinco
preguntas problematizadoras orientan los supuestos epistemológicos de toda
investigación educativa. Estas preguntas las tomo de las ideas de Johannes
Hessen, vertidas en la primera parte de su obra “Teoría del Conocimiento”, a la
que tituló “Teoría general del conocimiento”.
En
esta parte, en la investigación fenoménica preliminar, sostiene el citado
autor: los elementos de todo conocimiento
son el sujeto (conciencia cognoscente) y el objeto. La función del sujeto es
aprehender el objeto. La función del objeto es ser aprehensible y aprehendido
por el sujeto. Entre el sujeto y el objeto hay una relación, que cuando el
sujeto traspasa la esfera del objeto se produce una imagen de éste en el
sujeto, apareciendo así el conocimiento. En el conocimiento, el objeto
transforma al sujeto.
En la
investigación educativa, participan también dos elementos, el investigador (sujeto)
y el fenómeno educativo (objeto). La función del sujeto (investigador) es
aprehender el fenómeno educativo (objeto). La función del fenómeno educativo (objeto)
es ser aprehensible y aprehendido por el sujeto (investigador). Entre el sujeto
(investigador) y el objeto (fenómeno educativo) hay una relación, que cuando el
sujeto (investigador) traspasa la esfera del objeto (fenómeno educativo) se
produce una imagen de éste (fenómeno educativo) en el sujeto (investigador),
apareciendo así el conocimiento. En el conocimiento, el objeto (fenómeno
educativo) transforma al sujeto (investigador). Aunque también, el sujeto
(investigador) transforma el objeto (fenómeno educativo). En síntesis, ambos
elementos, objeto (fenómeno educativo) y sujeto (investigador) se transforman
en el proceso del conocimiento.
Sigo
a Hessen.
El
primer problema epistemológico que se presenta al investigador educativo es la
posibilidad del conocimiento del fenómeno educativo. ¿Es posible el conocimiento del fenómeno educativo? El investigador
educativo de tendencia epistémica dogmática, no hace suyo este problema, porque
para él este problema del conocimiento está resuelto, más aún no existe, porque
el sujeto (investigador) aprehende el objeto aprehensible (fenómeno educativo)
sin más problema. Este problema si lo hace suyo el investigador educativo con
tendencia epistémica escéptica, porque para él el objeto (fenómeno educativo) es
inaprehensible y al ser inaprehensible es imposible su conocimiento. Esta
tendencia epistémica escéptica ha tomado formas subjetivas, relativistas y
pragmáticas, al considerar como criterio de verdad al sujeto
(individuo/género), al tiempo y la cultura (relativismo) y al valor de utilidad
(pragmatismo). También hace suyo este problema el investigador educativo de
tendencia epistémica crítica, quien examina todo conocimiento. Éste último
acepta que el sujeto (investigador) aprehende al objeto (fenómeno educativo)
aprehensible, pero lo examina. El epistemólogo crítico concilia al dogmatismo y
escepticismo.
El
segundo problemas epistémico que se presenta a un investigador educativo es el
origen del conocimiento del fenómeno educativo. ¿Cuál es el origen del conocimiento del fenómeno educativo? Algunos
investigadores sostienen que la fuente principal del conocimiento del fenómeno
educativo es la razón, algunos otros que la experiencia. Los primeros proceden
de las matemáticas, los segundos de las ciencias naturales. Ante estas dos tendencias
epistémicas opuestas surgen dos intentos de conciliación: el intelectualismo y
el apriorismo. El intelectualismo sostiene que la fuente del conocimiento del
fenómeno educativo son la experiencia y el pensamiento. El apriorismo, en
cambio, sostiene que nuestro conocimiento del fenómeno educativo presenta
factores a priori (formas), que reciben sus contenidos de la experiencia.
El
tercer problema epistémico que se presenta al investigador educativo es la
esencia del conocimiento del fenómeno educativo. ¿Cuál es la esencia del conocimiento del fenómeno educativo? A este
problema los investigadores en educación dan tres posibles soluciones: soluciones
premetafísicas, soluciones metafísicas y soluciones teológicas.
Las
soluciones premetafísicas se centran en el sujeto (investigador) o en el objeto
(fenómeno educativo) del conocimiento, dando origen al subjetivismo y al
objetivismo.
El
subjetivismo funda el conocimiento del objeto (fenómeno educativo) en el sujeto
(investigador), siendo éste trascendente, superior al objeto (fenómeno
educativo), además de definirlo. En el subjetivismo no hay objeto (fenómeno
educativo) independiente de la conciencia cognoscente (sujeto investigador).
En el
objetivismo el objeto (fenómeno educativo) determina al sujeto (investigador).
El sujeto (investigador) toma sobre sí, en cierto modo, las propiedades del
objeto (fenómeno educativo) y las reproduce. En el objetivismo, el objeto
(fenómeno educativo) se presenta como algo acabado, algo definido a la
conciencia cognoscente (sujeto investigador).
El objeto (fenómeno educativo) es algo dado, algo que presenta una estructura
totalmente definida y es reconstruida, digámoslo así, por la conciencia
cognoscente (sujeto investigador).
Las
soluciones metafísicas toman formas idealistas, realistas y fenoménicas.
Los
investigadores educativos idealistas sostienen que no hay cosas (fenómenos
educativos) reales, independientes de la conciencia (sujeto investigador), y
entre estos encontramos modalidades de investigadores idealistas: idealistas
subjetivos (psicológicos) e idealistas objetivos (lógicos). Los idealistas
subjetivos sostienen que toda realidad (fenómeno educativo) está encerrada en
la conciencia del sujeto (investigador). Los idealistas objetivos toman como
punto de partida la conciencia objetiva de la ciencia. El contenido de la
conciencia es una suma de pensamientos, juicios.
Los
investigadores educativos realistas sostienen que hay cosas (fenómenos
educativos) reales, independientes de la conciencia (sujeto investigador).
También hay distintas modalidades de ser realista: realistas ingenuos,
realistas naturales y realistas críticos. Los realistas ingenuos son los que
parten del supuesto de que las cosas (los fenómenos educativos) son exactamente
tal como las percibimos (los investigadores). Los realistas naturales
distinguen el contenido de la percepción y el objeto. Y los realistas críticos
sostienen que todas las propiedades o cualidades de las cosas (fenómenos
educativos) que percibimos (los investigadores) sólo por un sentido… únicamente
existen en nuestra conciencia.
Los
investigadores educativos fenoménicos, parten del supuesto de que no conocemos
las cosas (fenómenos educativos) como son en sí, sino como nos aparecen. Hay
cosas reales (fenómenos educativos), pero no podemos conocer su esencia. Estos surgen
como un intento de conciliar a los idealistas y realistas.
Las
soluciones teológicas toman formas dualistas y teístas, así como monistas y
panteístas.
Los
investigadores educativos dualistas y teístas afirman que Dios ha coordinado el
reino ideal y el reino real, que ambos concuerdan y existe una armonía entre el
pensamiento y el ser. La solución del problema del conocimiento está, pues, en
la idea de la Divinidad como origen común del sujeto (investigador) y el objeto
(fenómeno educativo), del orden del pensamiento y del orden del ser.
Los
investigadores educativos monistas y panteístas sostienen, por su parte, que el
sujeto (investigador) y el objeto (fenómeno educativo), el pensamiento y el
ser, la conciencia y las cosas, sólo aparentemente son una dualidad; en
realidad son una unidad.
El cuarto problema epistémico que
se presenta a un investigador en educación son las especies de conocimiento.
Dos especies de conocimiento están presentes en la reflexión epistémica de un
investigador: el conocimiento mediato y el conocimiento inmediato. A éste
último se reserva el nombre de conocimiento intuitivo.
Si atendemos a la estructura
psíquica del sujeto (investigador), su ser espiritual presenta tres fuerzas
fundamentales: el pensamiento, el sentimiento y la voluntad, junto a las cuales
distinguimos una intuición racional, otra emocional y otra volitiva. El órgano
cognoscente es, en la primera, la razón; en la segunda, el sentimiento; en la
tercera, la voluntad. En los tres casos hay una aprehensión inmediata de un
objeto (fenómeno educativo), y esto es justamente lo que pretende expresarse
con la palabra “intuición”.
Si partimos de la estructura del
objeto (fenómeno educativo), éste presenta tres aspectos o elementos: esencia,
existencia y valor. Ello permite distinguir a la intuición de la esencia, a la
intuición de la existencia y a la intuición del valor. La primera coincide con
la intuición racional, la segunda con la intuición volitiva y la tercera con la
intuición emocional.
El quinto y último problema epistémico
que se presenta al investigador educativo es lo relacionado con el criterio de
verdad. No basta que nuestros juicios sean verdaderos; necesitamos de la
certeza de que lo son: ¿qué nos garantiza esta certeza? ¿En qué conocemos que
un juicio es verdadero o falso?
Para dar respuesta a estas
preguntas, en epistemología, se distinguen dos tipos de verdades: la verdad
trascendente y la verdad inmanente. La verdad trascendente la hacemos consistir en
la concordancia del contenido -lo aprehendido- del pensamiento (del sujeto
investigador) con el objeto (fenómeno educativo). La verdad inmanente no
radica en la relación del contenido del pensamiento –lo aprendido- con algo que
se halla frente a nuestro pensamiento (fenómeno educativo), algo trascendente
al pensamiento, sino con algo que reside dentro del pensamiento mismo (discurso
educativo). La verdad es la concordancia del pensamiento consigo mismo.
En la investigación educativa se
trabaja con verdades trascendentes, no con verdades inmanentes, aunque hagamos
uso de ellas.
Comentarios
Publicar un comentario